Desde el Monasterio de Cartago

lunes, 3 de agosto de 2009

domingo, 2 de agosto de 2009

No cabe duda que si no tomamos riesgos en nuestras vidas, o nos atrevemos a sumir retos, no sabremos cuanto ganaremos. Cada fracaso es una enseñanza, que nos alienta a crecer y a no repetir nuevamente la caída. Por más desesperados que podamos encontrarnos, recuerden "no es para siempre". Y para alcanzar el éxito implica sacrificio. un fuerte abrazo a todas y a todos mis amigos y lectores.