Desde el Monasterio de Cartago

miércoles, 20 de agosto de 2008

Son de la misma edad, pero piensan y actuan diferente.

Parece mentira que entre más vivo, más conozco y me sorprendo, he conocido a un hombre sumamente extravagante, tanto que da curiosidad como lleva su vida. Durante el día es un caballero, y cayendo la tarde se convierte en un clásico hipie, con pañuelo, lentes oscuros, camisa sin mangas y una motocicleta envidiable. Es un personaje que sabe vivir la vida y la exprime al máximo, le gusta su libertad, y a sus 59 años sigue así. Su pasión su moto y las muchas mujeres que tiene, le dije que debería dejar un legado en esta vida y me caí de nalga cuando me dijo que ya había aplicado el famoso proverbio chino: ha sembrado cientos de árboles, ha procreado a más de 8 hijos, lo que si no ha hecho aún es un libro, pero no me extrañaría que después de haber conversado conmigo se tire a este mundo de letras o me conceda los derechos para escribir sobre su vida. En fin, hay tantas clases de hombre en la vida, rudos, vanidosos, hipies, intelectuales, cretinos, de todo. Lo que si puedo decirles es que conozco a otro que es el lado opuesto de este, quizás de la misma edad. El es mesurado, guapísimo igual que el anterior, pero con la diferencia que es un caballero sacado de un cuento. Aunque a veces saca su carácter, pero vuelve a ser el tierno y amoroso con lo que me he acostrumbado. Para cada mujer hay un hombre a su medida, sin embargo hay que tener cuidado cuando el corazón se involucra, puede quedar lastimado y se sufre mucho y más cuando ese amor se encuentra a distancia. Lo importante es cuando encuentres a ese varón que te revuelve toda, estés segura que es el correcto. No dejemos que tanto amor ciego, se interponga ante la razón.

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