Desde el Monasterio de Cartago

martes, 4 de septiembre de 2007

La anorexia, Dieta o Presión Social

Es increíbles como las propias madres presionan a sus hijas, para que estén delgadas. No entiendo que pasa, hasta donde vamos a llegar, como si estar en el hueso fuera lo más importante en la vida.
Hay tanta hambre en el mundo que es una gran estupidez hacer dieta, cuando seres humanos, están en dieta permanente, que darían por comer tres veces al día, comer aunque sea una vez en su vida un helado con dulce. Suena extraño pensar que existan situaciones así, pero es la cruda realidad.
La presión social y los medios de comunicación son muy fuerte, tanto que cada día va en aumento este problema. Existen casos de niñas de 8 años, que ya están padeciendo los síntomas. Por Dios... a esta edad no debe darse estos problemas.
Porque no utilizamos ese acoso, esa presión como quieran llamarlo, para que nuestros hijos (hijas) sean mejores seres humanos, hacerles entender que el estudio es él éxito seguro, que los valores son la base de todo, que sean más respetuosos con los mayores.
La belleza, uf.. quien no quiere ser bella?. Pero no es todo en la vida. No es un requisito para estudiar, para tener novio, o para ser inteligente, para ser médico o escritora.
Claro que es muy bueno estar arreglado, tratar de embellecerse, cuidarse en no caer en los extremos, ni muy obeso o extremadamente delgado. Hay que mantener y guardar un equilibrio.
Y quién garantiza que todas esas personas disque fit están bien sanas, que comen comidas sanas.... . Aquí lo importante es aceptarse como es, tratar de bajar de peso por salud y no por vanidad, comer saludablemente.
Yo soy bastante gruesa, pero soy una mujer feliz, que trata de comer sanamente, que hace ejercicios tres veces por semana, quizás no podre recuperar ese tremendo cuerpazo que tuve, pero me acepto como soy. A medida que pasan los años vamos cambiando, eso es normal, lo importante es que nuestro cuerpo y mente tengan la paz y el amor para poder proyectarse ante este mundo tan cruel en que vivimos.
Esther Sadín

No hay comentarios.: